Martes , 21 de Octubre de 2014
Última hora: - <<<
Opinión - Burgos Deporte
   Opinión   |
   
Jorge Navarro.- Burgosdeporte
 
Otras Opiniones
- José A. del Cura
DE VUELTAS, REGRESOS Y EQUIPOS BURGALESES
 
- Paco Peñacoba
LEVANTAR LA CABEZA
 
- Victor Polo
ASIENTOS ROTOS
 
- Ismael del Álamo
EL BALONCESTO AZUL
 
- Paco Peñacoba
DIEZ AÑOS CONTIGO
 
- Maria Luisa Rogel
PREMIOS BURGOSDEPORTE
 
- Jairo Manzano
CRISIS Y JUVENTUD
 
- José A. Del Cura
TROTAMUNDOS ASOBAL
 
- Paco Peñacoba
2013 UN AÑO DE EMOCIONES
 
- MARISA ROGEL
FELIZ NAVIDAD
 
 
Publicidad
 
 
 
 
 
 
Tamaño de texto: Disminuir el tamaño de letra Tamaño de letra estandar Aumentar el tamaño de letra
UNIFORMIDAD DE CRITERIOS
Últimas Opiniones
nuevo curso y nuevos retos .
. leer mas.
la experiencia es la madre de la ciencia.
Burgosdeporte. leer mas.
2014-10-14.

Uno de los capítulos que más han traído cola a lo largo de estos últimos años ha sido, sin duda, el tema arbitral, y dentro de él, la uniformidad de criterios. La aplicación del reglamento se hace cada día muy cuesta arriba para quienes deben someterlo al juego, dejando esa sensación de que no toda la culpa la tienen aquellos.
 
Casi apurando, los de “negro” ya convertidos en los de “colorines”, son los menos responsables. Demasiadas normas dejadas a la interpretación particular de los árbitros, han terminado por convertir éste, nuestro fútbol, en tema continuo de conversación, debate y controversia destinado a las populares y menos populares tertulias de bares, oficinas, medios de comunicación y varios más.
 
No quiero dudar que todo va en bien del fútbol, pero, para desgracia, he comenzado a sospechar ya hace tiempo, que es más por el bien de eso que se pretende llegue a ser el deporte rey en este país, un espectáculo sin más, que pueda dar de comer a varios y enriquezca a otros pocos.
 
Volviendo al tema, mucho se ha hablado, no solo en los corrillos, sino también por protagonistas y especialistas sobre el intento de equiparar las decisiones tomadas y que resulten ser lo más justas y equilibradas posibles, es decir, sobre la uniformidad de criterios o lo que es lo mismo, que una jugada que sobrepase el límite de la legalidad en un campo sea igualmente tratada en otro.
 
En esta dirección, no debemos olvidar algo tan importante y obvio como que los jueces no son máquinas frías que analizan en un tiempo record una jugada y aplican la norma. Son seres humanos que están sujetos a las condiciones que nuestra naturaleza nos da y por lo tanto, que abiertos al error.
 
Ante esta perspectiva, solo parece quedar una deriva. Asumir esos errores y premiar a quienes sean capaces de cometer los menos posibles. Aparentemente esto se hace, pero el ocultismo con lo que se hace, la incomprensible forma de evaluar cuando algunas, las menos, podemos acceder a las calificaciones, hace que todo esto parezca más una puesta en escena que pueda disimular el verdadero movimiento de ascensos y descensos en el mundo arbitral, más asemejado a los intereses particulares y colectivos regidos por hilos muy alejados de su mejor rendimiento deportivo.
 
Con este escenario, nos encontramos a tres personas (ahora algunas veces cuatro y en ocasiones seis) que comparecen en un terreno de juego con la poca defensa de las sanciones posteriores y poco, poquito más. Y claro, está bien que a quien agreda le caiga la sanción, pero aun así, a pocos, por no decir a nadie, nos gustaría recibir la, vamos a dejarla en…, ”torta” del desalmado.
 
Si todo esto lo ponemos en muchos campos de segunda b y no digamos nada en tercera u otras categorías inferiores, no es de extrañar que veamos árbitros a merced de la situación de turno intentando salvar el trasero y, más que ponerse el objetivo de sacar adelante el partido de turno, busquen llegar a casa “enteros y verdaderos”.
 
Para ello, a hinchadas presionantes, normalmente formadas por el típico energúmeno con cara de matón, plantado en la valla separadora, insultando continuamente al árbitro ya antes de indicar el inicio del partido, se le unen aquellos que, teniendo ciertas obligaciones morales como lo son los jugadores, velan porque esa presión envuelva el escenario favoreciendo que el árbitro de turno se vea afectado por la situación.
 
Comienza aquí la deriva del conocido como trencilla. Nada parece ser lo mismo lo cometido por uno u otro equipo, pero, eso sí, intentando no perder el equilibrio a fin de no perjudicar en exceso al segundo. Y bailan con las faltas, las tarjetas, e incluso con gestos y broncas que producen, eso sí, cierto apaciguamiento del resto. Los “chuchis” y compañía se encargan de a cada jugada, con mucho, poca o nada de razón, rodear al árbitro y proceder a motivar a ese llamado respetable y lanzarle más, si cabe, en contra.
 
Hay que reconocer que los árbitros tienen un valor solo propio de la condición. Porque la mayoría de las veces, son capaces de salir más que airosos a costa de soportar “iras y fobias” crecientes de la parroquia local. Eso es otra de las cosas que acompañan la labor.
 
Pero cuando el cóctel lo forma un árbitro con personalidad, llamémosla débil, los “chuchis” y compañías se engrandecen más, la parroquia salta más, y el desenlace tarda unos quince minutos, o a lo máximo, uno más, en lograr su fruto. Una roja y todos contentos. Al menos durante los minutos que su cuerpo les recuerda que “donde las dan las toman” y que si el de colores (antes de negro) se vuelve “loco” puede tocarles a ellos. En verdad, el ambiente mejora y hasta el árbitro parece respirar más cómodo, tanto que hasta se permite tomar ciertas dosis compensatorias, siempre cuidando de no despertar a la bestia.
 
Claro, que el mal ya está hecho y la injusticia condenada a no poder ser superada, unido a que el juez se siente, de alguna manera, preso de su decisión. Y como los males no vienen solos, suele ocurrir que algo etéreo termina pasando factura. Porque cuando uno aprovecha un salto limpio (sin brazos y codos – ver imágenes-), cierto es, que con un exceso de ímpetu y posiblemente hasta merecedor de algo más que de sancionar con falta, para mostrando una roja, calmar a la muchedumbre, corre el riesgo que, minutos más tarde, ocurra algo similar al otro lado.
 
Y es aquí donde vuelven los miedos, las dudas y donde, el perfil de éste termina por incrementar el error al sancionar, aun cuando pueda ser más justa, de forma diferente y más benévola al local. A esto, no sé porqué oscuro y mágico poder, la nueva jugada suele ser más clara y más violenta, o lo que es lo mismo, que en el segundo caso, suele ganar protagonismo ese brazo con su codo al aire que impacta en la cara del otro (curiosamente, no he encontrado imágenes de la misma).
 
Eso lo hace más sangrante, aunque no haga falta para comprender que eso de la uniformidad de criterios es una batalla perdida cuando en menos de 90 minutos un solo juez, en el mismo partido es capaz de no medir igual dos jugadas similares.
 
SIGUE ATENTO A NUEVAS RETRASMISIONES
TE LLEVAMOS EL DEPORTE A CASA

BURGOS DEPORTE RADIO
CON EL DEPORTE BURGALÉS


 
Entrevista
DAVID ÁLVAREZ - JUGADOR DE LA ARANCINA C.F
“QUIERO QUEDAR PRIMERO”

Publicidad

titulo
 
Equipos Colaboradores
 
Más visitados
 
aupaburgos
 
Página Oficial del Burgos Club de Fútbol
 
Estructuras Tino
   
Mejor valorados
 
CLUB NATACION CASTILLA
 
CLUB TRAGALEGUAS ATLETISMO
 
Página Oficial del Ubu
¿Crees que Autocid podrá lograr su tercer ascenso consecutivo?
SI
NO
Favoritos Contacto Página de Inicio Noticias RSS Creditos