Demasiada calma. Todo está tan parado que analizarlo pone los pelos como escarpias. Y, tal vez, todo sea de puertas a fuera, mientras que, realmente, hay un fragor interior que se pueda calificar de locos. Pero lo cierto es que el tiempo pasa y las noticias sobre el Burgos CF vienen con cuenta gotas y hasta parecen provocadas y sacadas a martillazos. Tanto que hasta la noticia más relevante de hace unas jornadas fue que comenzarían las noticias relevantes la próxima semana.
Tanta calma hace proyectar esa sensación de desconfianza. Los ánimos de la lamentable última temporada se han calmado, como si su sed hubiera sido repuesta con sobredosis. Es posible que el momento, ese inicio del verano, los pensamientos vacacionales, y esa extraña disposición a que las noticias solo son para el invierno, sean las verdaderas responsables de tan apagado momento, y, aquellos que tanto y tanto aleccionamos de lo mal que estaban y se hacían las cosas, que tanto sacamos a pasear ese espectacular título de licenciados en gestión deportiva, hayamos sacado a la luz, definitivamente, que todo ha sido una mera puesta en escena para salvar nuestras propias temporadas y mucho menos la propia del quien nos ocupa.
También es cierto que ¡Quién habla ahora!, después de haber tenido en bandeja la posibilidad de demostrar sobre el mundo real cómo se deben hacer las cosas y haber mirado para otro lado como si no fuera con nosotros.
Dicho esto, que realmente ofrece una verdadera y efectiva dosis de razón a los rectores del equipo y que responde con bárbara simplicidad a quienes complicamos los quehaceres pasados, no pueden asentarse y esconderse tras ese argumento cual muro defensivo que, a decir verdad, morirá bien con el tiempo, bien con la llegada del invierno.
Ahora es momento de la gestión de despachos, y a ésta, además de las necesarias y calladas operaciones, deben acompañar otras que publiquen y den luz los quehaceres actuales del club y que despierten a la parroquia del golpe letal recibido con el que se ven arrastrándose, sin rumbo. Además de esa confección de plantilla que, seguro, se va a realizando, es necesario que al equipo se le sienta vivo, y que avive al aletargado seguidor necesitado de estímulos. Es hora de vender el producto, y poco se venderá si los compradores no saben qué es lo que compran.
Sin duda entre equilibrios anda el juego… y el momento.