¡Por fín se han acabado las olimpiadas!;no,no se equivoquen ustedes que a mi me chifla el deporte, sobre todo las batallitas que tengo con mis compañeros en la fábrica, y además creo que es en este tipo de eventos donde se ve, con ligeras excepciones, que toda inversión es poca en estos momentos de recesión.
Va para cinco años,que las alegrías nos llegan también de los éxitos del deporte, de la absoluta de fútbol y de sus suculentos beneficios. Y es que el tema económico en esta nueva temporada que comienza en nuestro país promete apasionados momentos con los fichajes de los equipos punteros y los prestamos para ciertos privilegiados donde lo único que les importa es fichar al guapo de turno y vender camisetas, sobre todo eso, vender.
En nuestra ilustrada Castilla con tanto deporte, benditos fines de semana,y tantos equipos en la élite y tanto recorte en el gasto público,ya era hora, alguno no saldrá en las máximas categorías, otros eliminan secciones por falta de apoyo institucional, otros les lloran a los políticos porque les quitan las subvenciones; en fin que entre tanto lagrimeo, la diversión y la cita del verano ha estado en las olimpiadas de la City donde nuestras féminas han barrido sobre el papel a los chicos en la obtención de los preciosos metales. Ellas al poder, de lo que nos congratulamos enormemente,¡VIVA EL DEPORTE FEMENINO!
Pues eso, las Olimpiadas, la meta de todo deportista, se ha vestido de color de rosa en la delegación española y ya era hora de que a las mujeres se las ofrezca todo el protagonismo que se merecen, incluso a las que van poco preparadas para competir e incluso reciben dinero público estando en el punto de mira de la justicia, y que igual me contradigo yo, que soy partidario de emplear dinero en todos en deportistas de élite, pero con cordura y mirando las situaciones de cada uno@, no se si saben por donde voy.
En fin que la cosa promete y que muchos jóvenes en edad escolar y universitario soñaran con estar en Brasil o en Madrid colgándose un preciado metal y pensando que tanto esfuerzo y tanto dinero y tantas horas de entreno han servido para que él y nosotros soñemos por un momento mientras otros lloran por los dineros perdidos con el sueño olímpico. Salud.