Comentario de opinión de Jairo Velasco sobre la actualidad del Burgos CF.
Todos coincidiremos en que siempre es mejor comenzar algo bien, con solvencia y solidez que con dudas e incertidumbre, que muchas veces el primer paso es el que marca el camino y hasta el refranero español nos aporta un poco más de luz con ese “lo que bien empieza, bien acaba”.
Pero es la experiencia la que nos indica que es demasiado precipitado sacar conclusiones con el primer partido de liga, incluso con las primeras jornadas. Precipitado e insensato viendo el desarrollo en los últimos años de esta Segunda División que parece resolverse irremediablemente siempre en las últimas cinco jornadas, con independencia de como se haya desarrollado hasta el momento.
Y esta jornada inaugural de la temporada 2024 – 2025 ha diferido en muy poco a los años previos, repleta de sorpresas y resultados inesperados que parecen desafiar la lógica que previsiblemente puede dominar el transcurso de la competición. Por suerte en esta trampa no cayó el Burgos Club de Fútbol, que aunque con mucho que mejorar sacó un complicado partido adelante que le pudo convertir en una víctima del inicio del torneo.
Aún con la premisa de que no debemos precipitarnos con las opiniones, podemos rescatar multitud de cosas positivas y negativas, al gusto del consumidor, porque depende en que datos nos fijemos saldremos más satisfechos o menos.
Desde mi punto de vista no hemos solo de poner foco en lo bueno, en haber goleado a un Cartagena, que siendo objetivos, si mantiene el nivel del primer encuentro, va a pasar muchos apuros en mantener la categoría, porque puede que no veamos un visitante con menos recursos en lo que nos queda de temporada, sino que debemos exigirnos más, dado que así lo va a demandar la competición.
Esto también afecta a presidencia y dirección deportiva, que están obligadas a hacer un esfuerzo importante en los escasos diez días que quedan de mercado porque seguimos adoleciendo de un plantilla muy corta, con posiciones que siguen sin completarse, teniendo que parchearlas desde el primer encuentro y con difícil solución ante posibles bajas importantes como la de Atienza, cuya ausencia se notó mucho en el campo.
En el lado bueno de la balanza colocamos la reacción del equipo, también apoyada por un público que cuando logra esa simbiosis con los jugadores crea un ambiente muy especial del cual pocos contrarios suelen salir con algo positivo, y también la efectividad cara a puerta que heredamos del año pasado, no teniendo que acercarnos demasiado para obtener el premio del gol. En el lado contrario, la ausencia de chispa, esa energía propia de un primer partido de liga, de querer demostrar todas las expectativas que se han generado ganando duelos, ahogando al rival y avasallando el arco contrario.
En definitiva, no podemos aburguesarnos pensando que por habernos salvado con mucha solvencia en las tres campañas anteriores, ni mucho menos mirar a ningún equipo por encima del hombro porque sobre el papel nuestra plantilla sea mejor, o mejor dicho, tenga más valor.
En el fútbol, como en la vida, el primer paso es importante, pero no significa nada si después no llega el segundo, después el tercero y así los siguientes hasta ir alcanzando metas. El lunes en Córdoba supondrá la oportunidad perfecta para seguir con la evolución del equipo y que esto suponga seguir viéndonos en la zona alta de la clasificación, sin prisa pero sin pausa.