Comentario de opinión de Jairo Velasco sobre la actualidad del Burgos CF
Mezcla de sensaciones. Imposible no estar felices después de conseguir tres verdes consecutivos, igualando aquella racha del mes de septiembre que nos hizo tocar liderato; Tarea que parecía prácticamente inverosímil cuando llegamos a Ferrol en lo que algunos tacharon como el partido más importante de nuestro equipo en el fútbol profesional en lo que iba de siglo.
Nueve puntos de nueve que aúpan al liderato de una teórica tabla parcial de los últimos ocho partidos disputados. Las cuentas salen, eso es indudable, pero otra cosa muy diferente son las sensaciones; Habiendo dicho todo esto, me es muy difícil poder explicar el cabreo que me acompañaba después de escuchar los tres pitidos de Ávalos Barrera y que certificaban nuestra victoria contra el Cartagena.
Una vez más, no pudimos hacer más méritos para no conseguir el máximo botín. Un Efesé con las peores estadísticas que se recuerdan de un colista en la Segunda División nos ganó en todas las facetas del juego. El peor equipo en posesión de la categoría, nos la ganó, el equipo al que más le disparan, no conseguimos más que hacerle dos tiros, y así con un largo etcétera de deficiencias que contra nosotros convirtieron en virtudes.
Puro resultadismo en el que la fortuna está cayendo de nuestro lado jornada tras jornada. Es prácticamente imposible hacer más con menos, ya no solo por los cuarenta y dos puntos con veintiséis goles, si no por las oportunidades generadas desde que Ramis llegó al banquillo. Cerocerismo como bandera independientemente de quién sea el rival, cerrando nuestra puerta a cal y canto y esperando que el azar esté nuevamente de nuestro lado.
Los número ahí están y el plan del tarraconense para sacarnos del pozo está saliendo, pero la sensaciones son terribles. Puede que no hubiera otra forma de sacarnos de ahí, sin embargo se suele decir que un gran entrenador es el que saca el mejor rendimiento a los buenos jugadores; Nuestras grandes figuras se han difuminado hasta parecer puro atrezo en un equipo con cero mecanismos ofensivos, en el que la imagen de ver a nuestros delanteros dirigiéndose solos hacia la totalidad de la defensa rival se repite en todos los partidos.
Aquí quiero pararme en Borja Sánchez. Muchos le reclaman en la titularidad, y es que tiene gol, pero el partido de ayer plasma a la perfección que tipo de jugadore es. Oportunidad perfecta para lucir y reivindicar un puesto ante un muy flojo rival, en un partido en el que quién pusiera un poco de ganas resultaría determinante. Pues nada más lejos de esto, su actuación fue para mi un insulto a la camiseta que llevaba puesta. Andando por el campo, cero intensidad, continuas pérdidas y coronándose con dos absurdas amarillas en menos de un minuto que le deben relegar a la segunda fila del banquillo de aquí a final de año.
Nuestro club necesita guerreros. Esos tipos que celebran cada acción defensiva como si de un gol se tratara. Undabarrenas, Unais y Atienzas que te hacen sentir orgulloso de que representen así nuestro escudo y nuestra ciudad. Burgos ha sido históricamente un emplazamiento bélico, con grandes leyendas que ayudaron a forjar nuestro presente.
Casta, orgullo y personalidad para volver a recobrar ese espíritu con el que volvimos al fútbol profesional y que ahora parece estar siendo reducido a la más mínima expresión.
Quiero un equipo que de la cara y en el que no todo valga, es el momento de volver a crear ese vínculo.